viernes, 15 de marzo de 2019

* Sanidad *




¿Quieres en encontrar paz y sanidad para tu alma? Algunas de nosotras podemos decir que probamos muchas alternativas: - Relaciones que no iban a ningún lado.

- Intimidad sexual fuera del matrimonio.
- Fiestas y alcohol.
- Prácticas orientales de nueva era.
- Búsqueda de la independencia y autorealizacion por méritos personales.
- Entre otras cosas...
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Nada funcionó. Por el contrario, agudizó el dolor y la desesperanza.
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Esto tiene una breve explicación: Fuimos diseñadas para únicamente encontrar paz, sanidad y realización en las manos del Creador.
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Es nuestra fe y nuestro caminar con Dios lo que nos llena. Lo que nos sana. Lo que nos restaura y da libertad para vivir en plenitud.
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Y tú, ¿Ya te cansaste de buscar en los los lugares equivocados? Busca de Jesús! 😉

miércoles, 13 de marzo de 2019

* El Perdón *

Tiempo atrás, conversaba con alguien sobre la importancia del perdón. En la conversación surgió la pregunta “¿y qué pasaría si no quiero perdonar la ofensa?” Para explicarle a las malas consecuencias de guardar resentimiento contra alguien, le conté una historia:
Mi historia
Una vez alguien me hizo algo que afectó gran parte de mi vida. Durante un buen tiempo, esa persona se dedicó a esparcir información sensacionalista y falsa sobre mí que todos creyeron. Esto hizo que, sin conocerme, las personas tengan listas etiquetas para describirme, señalarme y rechazarme. En aquel tiempo, pese a que sabía que esa persona era la responsable, nunca hice nada por encararla ni pedirle explicaciones. Mi indiferencia ante los comentarios del resto solo ayudó a que las calumnias se hicieran más fuertes y mi vida se convierta en algo muy parecido a un infierno. Sin embargo, un buen día, esta persona se acercó a mí, llorando y confesando lo que había hecho. Entre lágrimas al final me dijo: “¿puedes perdonarme?”
Me quedé paralizada.
Había esperado palabras hipócritas de su parte, porque aunque hablaba mal de mí, nunca dejaba de tratarme como si yo fuera su amiga más íntima. Y cuando escuché su pregunta, me vino a la mente todo lo que otros me hicieron por culpa de los falsos rumores que esa persona había esparcido. Pensando en retrospectiva, puede que ella haya sido quien puso la semilla, pero los que se encargaron de nutrirla con más mentiras y rechazo, fueron los demás. Por todo esto, lo primero que se me vino a la mente fue:
“Lo siento, pero no puedo perdonarte. No puedo perdonarte porque decir que «lo sientes» o que «te arrepientes», no repara el daño que hiciste. ¿Te parece bien si te apuñalo con un cuchillo y luego te pido perdón? No. Mis palabras no sanarían tu herida y así tampoco las tuyas sanarán la mía.
En mi cabeza habían miles de pensamientos enredados y en conflicto, pero no podía articular ninguno de ellos. Me quedé en silencio, y antes que me diera cuenta, de mis ojos brotaban lágrimas de ira. Esa persona siguió hablando, pero nada de lo que dijo podía hacerme cambiar de opinión. Intentó abrazarme, pero no me moví. Se fue y ni siquiera levanté mi vista para ver su silueta. Desde ese día, fue como si me hubiesen puesto un enorme peso encima que ni yo sabía que existía.
Es irónico pensar que antes de ese incidente, yo le restaba importancia al asunto y no tenía ninguna clase de sentimiento negativo hacia esa persona. Pero cuando me pidió perdón, fue como si el daño que me hizo se hubiese concentrado y convertido en una piedra invisible que debía cargar. Prefería cargar ese peso y no perdonarla porque, en mi ingenuo pensamiento, esa era mi forma de castigar a esa persona.
Esto continuó por años. Intenté olvidar lo sucedido y dejar el pasado en el pasado, pero solo era un cuento que me repetía a mí misma. Hasta que un día me puse a pensar en los miles de errores que cometo a diario y cuántas personas ofendo a propósito y sin intención, y me di cuenta que realmente necesitaba el perdón de otros. Pero esto me enfrentó con la realidad. ¿Cómo podía pedir perdón si yo misma no había perdonado? Lamentablemente, esa persona prácticamente desapareció y no tuve forma de comunicarme, así que lo único que hice fue orar y decir al aire: “××××××, te perdono”.
Está por de más decir que el peso del odio desapareció y por fin pude tener libertad. Aquel día entendí que para perdonar hace falta reparar el daño, pero que eso no sirve como condicional. El perdón debe ser parte de nuestras vidas porque quien no perdona es el que se lleva la carga y no aquel que ofendió. No siempre es fácil hacerlo, pero tampoco es una excusa para dejar que sus raíces se hagan tan fuertes que con el tiempo cueste aún más sacarlas. Además, debemos perdonar si queremos ser perdonados (Lucas 6:37)

¡Hoy te digo sé libre y perdona! 💕

jueves, 7 de marzo de 2019

Aprovecha su Presencia

Podemos vivir cada momento en la presencia de Dios.

Ya sea que estemos en una tienda, esperando en fila en un aeropuerto o aguardando en línea, nuestras vidas están llenas de momentos que podrían irritarnos. En cambio, podemos aprovechar para recobrar el aliento y considerar estas pausas oportunidades de aprender a caminar «a la luz de [la] presencia [del Señor]» (Salmos 89:15 NTV)

Aprovecha al máximo esas pausas para hablar con Dios, deleitarte en su Presencia pues El está en todo lugar y en cualquier momento.

¡Feliz día! 


martes, 5 de marzo de 2019

Escucha tu corazón




"Escucha a tu corazón, pero con inteligencia"

Mientras la sociedad te enseña a seguir a tu corazón y mantenerte fiel a él, Dios nos dice que el corazón humano es lo más engañoso que hay... 😳

A consciencia, no hay nada que nos haga más daño que andar por la vida tomando decisiones con base en nuestras emociones, ¿o me equivoco? ¡Estas son tan cambiantes como caprichosas! 😣 Por esa razón necesitamos prestar más atención al ahora de escuchar a nuestro corazón, a fin de poder saber cuándo pretende llevarnos por un camino que no nos conviene transitar (y que luego lamentaremos).

Cuando pones en manos de Dios lo que sientes y te abres a dejarlo obrar en tu vida —aunque las cosas no siempre salgan como querías—, habrás aprendido a escuchar al corazón pero con inteligencia. 

Recuerda que, a diferencia del corazón, Dios no es caprichoso ni cambiante y quiere lo mejor para ti. Por eso, si escuchar con inteligencia te invita a transitar por un camino donde tu corazón no obtiene lo que desea, entonces recuérdale al corazón que perder en Dios, es ganancia para ti. 💕     

jueves, 28 de febrero de 2019

¡No temas!

“Porque nada hay imposible para Dios.” Lucas 1:37.
Si estás pasando por un momento difícil en tu vida, no dejes de leer la Biblia y decirle a Dios cómo te sientes. Él está dispuesto a escucharte y ayudarte con tu problema. Recuerda que del Señor es la tierra, su plenitud, el mundo y todos los que en él habitan. Dios es nuestro creador y nuestro Padre amoroso, Él te protegerá, guiará y suplirá tus necesidades.
En el libro de Lucas capítulo 8, encontramos la historia de un padre que tenía una hija a punto de morir, “Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía. Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.” Lucas 8:40-49.
Todo parecía perdido para este padre de familia, había recibido una de las peores noticias sobre su hija y seguramente las esperanzas estaban totalmente  acabas para Jairo, pero “Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.” Lucas 8:50-55.
Hoy sólo quiero recordarte que para Dios, no hay nada IMPOSIBLE. Que Él puede restaurar tu familia, sanarte de la enfermedad, librarte de la esclavitud, rescatar a ese ser querido tuyo que está perdido y solucionar cualquier problema que tengas. Solamente cree y ten fe en Dios.
Dios ha prometido suplir todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús y ayudarnos con en las dificultades. Él mismo nos dice: “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:3.
“Para los hombres es imposible, más para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.” Marcos 10:27.

Esperamos este tema sea de bendición para tu vida  🙏

martes, 26 de febrero de 2019

¿Como debo de orar?

No existe un manual que nos diga exactamente cómo o qué pasos debemos tomar para orar, pero la Biblia presenta respuestas claras con respecto a este tema. A continuación se encuentra una compilación de las preguntas más frecuentes sobre la oración y sus respuestas.

¿Cuál es la postura del cuerpo adecuada para orar?

Hay diferentes opiniones con respecto a este tema. Hay discusión sobre si debe hacerse de pie, sentado, arrodillado, levantando las manos, juntándolas, cerrando los ojos o no, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en no todas las situaciones podemos aplicar una sola regla. Por ejemplo, si afirmamos que se debe orar de rodillas, con los ojos cerrados y juntando las manos, sería imposible que una persona enferma con parálisis pueda cumplir esta exigencia.
Orar es comunicarse con Dios; y así como cualquier conversación, la postura del cuerpo varía dependiendo de las situaciones. No podemos afirmar que solo hay una postura correcta debido a que los momentos en los que oramos son diversos. Además, así como lo dijo Billy GrahamNo es la postura del cuerpo, sino la actitud del corazón lo que cuenta cuando oramos.” Dios conoce nuestros corazones, y no hay mejor señal de humildad que un corazón dócil y arrepentido.

¿Cuáles son los requisitos para orar?

Algo que la oración hace es ayudarnos a examinar nuestros corazones. Hablar con Dios debe movernos a ser sinceros y decir nuestras verdaderas intenciones. Dios ya sabe lo que sentimos, pensamos y secretamente deseamos, pero quiere que seamos honrados y humildes al momento de hablar con Él. Por lo tanto debemos ser transparentes cuando oramos (Salmos 145:18) y no creer ingenuamente que podemos engañar a nuestro Creador (Gálatas 6:7).

¿Cuándo y por cuánto tiempo debo orar?

¡Todo el tiempo! Efesios 6:18 (RVR1995) dice: Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” Dios se interesa en nuestra vida, incluso en esos detalles que consideramos insignificantes y no hay mejor manera que contarle lo que nos ocurre a diario y pedirle sabiduría para actuar con bien en cada situación.
La duración de la oración depende del momento en que se realiza. Por ejemplo, si quieres comenzar tu día con un tiempo de lectura bíblica y oración, puedes hacerlo tan largo o corto como consideres necesario. Hay personas que pueden orar por horas y, es que en realidad cuando disfrutas de tu tiempo conversando con Dios, los minutos pasan tan rápido que el tiempo no parece relevante. Sin embargo, si estás caminando, trabajando, o haciendo alguna actividad, probablemente la oración te tome unos pocos minutos. Lo importante es que estés todo el día conectado con Dios a través de la oración.

¿Qué palabras debo utilizar?

En Lucas 11:2-4 y Mateo 6:9-13, Jesús enseñó a sus discípulos a orar. Lo que Él hizo fue dar un ejemplo de cómo debe hacerse, pero no expresó que ésa era la única manera de hacerlo y que debemos repetir esas mismas palabras en cada oración. De hecho, en Mateo 6:7 (NTV) dice: “Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores de otras religiones. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta solo por repetir las mismas palabras una y otra vez.”
La oración que Jesús enseñó en ambos pasajes nos da una idea de cómo podemos hablar con Dios de manera ordenada. En la primera parte dice:
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Lo primero que hace Jesús es alabar y reconocer la santidad de Dios. Esto no con el fin de palabrear o hacer que su oración parezca más impresionante, sino porque es una forma de admitir la soberanía de Dios y aceptar que solo Él es capaz de responder a nuestras oraciones. Una oración sin una alabanza apropiada a Dios es demostrar que se desconoce la clase de Dios a quien se está orando.

La seguna parte continúa:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Algo importante que debemos notar es que Jesús pide por la voluntad de Dios antes de presentar sus peticiones. En otras palabras le está diciendo: “Lo que sea que voy a pedir a continuación, no me lo concedas si no es tu voluntad.” Esta frase denota una actitud humilde, la cual todos debemos imitar.
La oración continúa con la presentación de su necesidad:
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Esta parte nos enseña a pedir por las carencias de importancia y no por algo que nos aleje de Dios. La Biblia nos enseña a vivir de manera equilibrada, por lo tanto nuestras peticiones también deben serlo. Tal como dice Proverbios 30:9 (NBD), “Porque teniendo mucho, podría desconocerte y decir: “¿Y quién es el Señor?” Y teniendo poco, podría llegar a robar y deshonrar así el nombre de mi Dios.”
El ejemplo de oración de Jesús continúa:
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;
Nadie es perfecto y todo ser humano peca a cada minuto. Por ello es importante reconocer nuestros pecados y pedir perdón por ellos. Asimismo, debemos pedir para que Dios nos libre del mal que nos rodea.
Al final, Jesús culmina la oración con:
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Esta frase nos enseña a nuevamente reconocer el poder de Dios y a darle la honra que se merece. Además, Jesús utiliza la palabra amén, que significa “así sea”, para afirmar todo lo que dijo previamente. No obstante, algunas personas hacen mal uso de esa palabra y la utilizan en contextos erróneos. 
Hay algo que no se ve en el ejemplo de oración que Jesús dio y es la mención de su nombre. En Juan 16:23-24 (PDT), Él dijo: “…Les digo la verdad: mi Padre les dará cualquier cosa que le pidan en mi nombre. Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán para que así estén llenos de alegría.” Esto quiere decir que antes de finalizar cualquier oración debemos invocar el nombre de Jesús y de esta manera estaremos asegurando nuestra petición.



Dios te bendiga y esperamos este tema sea de bendición para ti ツ

* Sanidad *

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